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Historia

Historia de Barranca

 

Siguiendo el desarrollo de la historia, podemos mencionar que los antiguos pobladores de la Provincia de Barranca, fueron grandes pescadores, horticultores, y a través de los años, fueron mejorando la agricultura, ganadería, cerámica así como sus instrumentos de trabajo. Las ruinas de la ciudad Sagrada de Caral y el Áspero ubicados en los distritos de Supe y Supe Puerto son las principales fuentes históricas que sustentan estas afirmaciones.

La ciudad Sagrada de Caral (entre los 3000 y 2000 años a.c.), es el asentamiento más destacado el valle de Supe, reúne edificios públicos con la característica plaza circular hundida, además de un conjunto de unidades domésticas. Por la extensión de los asentamientos y por la cantidad de trabajo invertida se hace evidente que ellos tenían un ordenamiento jerarquizado y que había una organización social unificada en el valle. Este patrón de distribución puede extenderse también a los valles de Pativilca, Fortaleza y Supe los cuales, al lado de Supe, debieron constituir el territorio base de formación del Estado prístino (PEACS).

Respecto al sitio arqueológico Áspero, en los últimos años se han realizado estudios científicos arqueológicos que lo denominan como un asentamiento dedicado al acopio de los productos obtenidos del mar, en especial de peces como anchovetas, sardinas y moluscos, lo que le permitió integrar una red comercial con los pobladores del interior del valle, entre estos los de la Ciudad de Caral, de los que obtenían productos agrícolas, en particular la fibra de algodón, necesaria para la manufactura de las redes de pesca.

Respecto a la denominación del nombre de Barranca a la provincia, El Cronista Pedro Cieza León, hace referencia a la Localidad de Barranca en su antiguo nombre Quechua “HUAMANMAYO”, que en castellano significa “Gavilán del Río”. Según versión del gobernador español Cristóbal Vaca de Castro en 1543, nos señala que la antigua Barranca estuvo situada entre los fundos de “El Potao” y el “El Molino” y que fueron los antiguos pobladores quienes bautizaron al territorio con el nombre de Barranca, probablemente por la existencias de numerosas barracas que descuelgan sobre las riberas del río situada entre los dos fundos.

En la época pre hispánica, el territorio de la actual provincia fue área de influencia de muchas culturas a lo largo de su historia, desde el periodo lítico por la cultura Caral, Chavín, el imperio Wari, y del reino Chimú que se extendía desde la costa norte en Tumbes, hasta lo que hoy es el distrito de Paramonga. Entre los años 900 a 1 200 d.c., el dominio de la cultura Chancay abarcó los valles de Fortaleza, Pativilca, Supe, Huaura, Chancay y Chillón, emplazándose en valles con variados recursos agrícolas y terrenos irrigables que sirven hasta el presente a los pobladores modernos. El comercio fue una actividad muy importante que permitió conectar el valle de Chancay con el norte y el sur costeño, así como con la sierra.

Fue el imperio inca al mando del inca Pachacútec organizó un poderoso ejército, con el objetivo de invadir por el sur con el fin de conquistar y someter a estos señoríos ubicados en lo que hoy es la provincia. Sometidos los pueblos del valle, bajo el dominio de los incas, estos pasaron a formar parte del imperio inca. Todo esto sucedió aproximadamente cincuenta o sesenta años antes de la llegada de los españoles al Perú, aproximadamente a fines del siglo XV e inicios del siglo XVI.

Respecto a la época de la colonia, luego de la invasión española, los pueblos naturales residentes en este territorio fueron sometidos, siendo obligados a tributar a la corona y coaccionada a un proceso de evangelización cristiana.

En ese sentido, los territorios que conforman la provincia como Paramonga, Pativilca, el valle de Supe, en especial San Nicolás y su actividad agraria pasan a formar parte del sistema particular de hacienda española, siendo dedicados al cultivo de la caña de azúcar y comercialización de sus derivados. Otros productos fueron la chancaca, la manteca de cerdo, el cultivo de arroz y el pescado seco para su abastecimiento a la ciudad de Lima.

En relación al reparto de solares de Lima en le siglo XVI, se menciona como dueño del repartimiento de Barranca más el territorio de la actual provincia de Huaura al conquistador don Antonio de Solar, las cuales fueron otorgadas por cédula de Pizarro; el encomendero es el mismo que en el año 1558 trae la primera yunta de bueyes, plantas de melón, granadas, níspero, cerezas, guindas y membrillos de la ciudad de Castilla (España).

Según datos existentes, se sabe que el proceso de colonización se retardó un poco, sin embargo, fue posterior a la colonización realizada en los valles de Chancay, Huaura, Sayán y la sierra de la provincia. En ese sentido, el primer asiento fue “La Barranca”, el cual fue una floreciente población costanera que comprendió los poblados indígenas de Huamanmayo, Tambo Viejo, Hoyada, Arguay, Potao, Chinchín, Araya, Paycuán y Elvay.

En 1581 Barranca contaba con 268 indios tributarios, quienes tenían que pagar 1 192 pesos y 4 tomines a la caja real de Lima, apunta el historiador Enrique Torres Saldamando. En 1602 Don Rodrigo Ampuero era el encomendero y protector de los naturales del pueblo de Barranca, que a su vez ejercía el cargo de corregidor y Justicia Mayor.

Durante la época de la independencia, los pobladores de los tres valles de Supe, Barranca y Pativilca ofrecieron apoyo con el aprovisionamiento de agua y víveres; además de su adhesión al ejército del General Don José de San Martín, con su colaboración lograron que el 5 de abril de 1819 proclamaran su independencia, entre sus personales ilustres se encuentra Francisco Vidal.

Luego de la época de la independencia, los valles de la provincia de Barranca con sus ingenios azucareros y vínculos con la ciudad de Lima, se vieron pronto influidos por dos tipos de cambios. Se paso a producir azúcar pero también algodón y otros cultivos menores y se modificó el rol económico en el área, multiplicándose los puertos y sus conexiones con las áreas aledañas de valles cercanos (Plan Maestro).

Es importante también destacar el rol que cumplieron los ferrocarriles, uno de los principales medios de comunicación y transporte de la época, para el desarrollo económico del país y específicamente de las localidades de la costa que basaban su economía (entre otras actividades) en la producción y comercialización de la caña de azúcar y sus productos derivados. Los sistemas ferroviarios del norte de Lima estaban constituidos por: Supe - San Nicolás (5 km y 1 070 m de trocha), Pativilca - Paramonga (7,5 km), Supe - Barranca - Pativilca (11 km) y Barranca - Alpas (27 km); estas redes fueron construidas entre 1899 y 1913 y a partir de 1928 quedaron empalmados con el ferrocarril del noroeste, sin embargo todos los ferrocarriles azucareros del norte de Lima en la actualidad han desaparecido.